Correcciones
Un registro público de todo aquello sobre lo que hemos cambiado de opinión, y qué nos convenció de hacerlo.
Cuando algo que ya publicamos resulta estar equivocado, o la investigación avanza y cambia de parecer, lo contamos aquí en vez de corregir la página en silencio. Esta edición en español empieza su registro vacío en el momento de su lanzamiento, y cada entrada que se añada después nombrará la página y la sección afectadas, con un enlace fechado de vuelta a este registro.
| Corregido | Página | Qué decíamos | Qué decimos ahora | Con qué pruebas |
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| Gran Teatro | «En el extremo occidental, la Puerta Media del Puerto se abría hacia el muelle a través de tres pasos». | El texto describe ahora tres puertas monumentales, no una sola, abiertas desde el muelle hacia la ciudad, de época trajanea a adrianea; la del medio, propia de esta calle, se construyó a finales del siglo I o comienzos del II y es donde arranca la Arcadiana. Añade que ese recuento, de los propios excavadores, no está cerrado: un estudio sobre el barrio portuario describe un cuarto edificio de puerta, al extremo oriental de la misma calle, y una puerta más antigua, de tres pasos, unos 250 m más al este, que podría marcar dónde estuvo la dársena augustea antes de que el agua se desplazara al oeste. | El informe de excavación de 1923 documenta el orden de los hallazgos, con la puerta sur descubierta en 1896, la del medio en 1899 y la del norte en 1902, y registra que Wilberg rebajó la fecha de la puerta del medio a época adrianea frente a la lectura helenística de Benndorf y Niemann. El cuarto edificio de puerta y la puerta más antigua hacia el este proceden de un estudio de Stefan Groh todavía sin comprobación directa de página, así que ninguna de las dos entra todavía en el recuento firme. | |
| Gran Teatro | El texto ya databa la fachada escénica en el año 85 d. C., bajo los Flavios, y ya llamaba superada a la vieja secuencia repartida entre Claudio, Nerón y Trajano. Esa lectura, sin embargo, se apoyaba todavía en una sola publicación. | El texto no cambia de palabras, pero la fecha del 85 d. C. deja de depender de una sola fuente: dos comprobaciones más, independientes entre sí, la confirman, así que la vieja secuencia de Claudio, Nerón y Trajano queda ya claramente superada y no como una simple lectura alternativa de la misma inscripción. | La publicación final de los excavadores fecha la inscripción del arquitrabe en el año 85 d. C.; dos fuentes adicionales, independientes entre sí, vuelven a confirmar esa misma fecha flavia, sin que ninguna respalde ya la secuencia más antigua atribuida a Claudio, Nerón y Trajano. | |
| Casa de la Virgen María | El texto se detenía en la carta del Concilio de Éfeso de 431: la menciona junto con Juan el Teólogo y la Theotokos, pero, al faltar el verbo, no puede demostrar que María viviera o muriera allí; la Enciclopedia Católica de 1909 la leyó solo como indicio de que Éfeso tenía una iglesia dedicada a la Virgen. | El texto mantiene esa lectura y añade que el resto de los testimonios apunta igual: las ocho versiones del siglo IV que sobreviven del Transitus Mariae, los relatos antiguos de los últimos días de María, coinciden en que Juan cuidó de ella y en que murió y fue enterrada cerca de Jerusalén, sin traerla nunca a Éfeso; y la carta de Cirilo de Alejandría sobre el concilio, uno de los dos únicos textos antiguos que relacionan a María con Éfeso, describe el lugar de la reunión solo como una gran iglesia que algunos llamaban de María, sin afirmar que ella hubiera vivido allí. | Vasiliki Limberis, en Koester, ed. (1995, pp. 325 y 327), documenta las ocho versiones del Transitus Mariae y la frase exacta de Cirilo; ni la carta de Cirilo ni el pasaje de Epifanio se han comprobado todavía de forma directa contra el texto antiguo, así que aquí se citan a través del capítulo de Limberis. | |
| Basílica de San Juan | «Sus muros tienen 15 torres y dos puertas, este y oeste, y encierran los restos de un palacio, una mezquita, un baño y varios aljibes. Es un circuito distinto del muro inferior en torno al recinto de la iglesia, y ambos se confunden con facilidad». | El texto mantiene la cifra del Ministerio de Cultura, quince torres y dos puertas, pero la refiere ahora al castillo de la cima. Junto a ella coloca una cifra distinta: el informe de excavación sobre el altar del Artemisión, que rastrea hasta ese templo el mármol reutilizado de la fortaleza, cuenta veinte torres en el recinto que rodea la iglesia más abajo, seis de ellas guardando puertas, entre ellas las cuatro cuadradas de la Puerta de la Persecución, que pertenece a ese circuito inferior, no al castillo. Lo más probable es que las dos cifras describan muros distintos, no que se contradigan. | Ulrike Muss y Anton Bammer (2001, p. 28) documentan el circuito de veinte torres; Clive Foss (1979, p. 113), de forma independiente, describe el mismo muro, de más de cuatro metros de espesor y revestido de material reaprovechado, y las torres reconstruidas de la Puerta de la Persecución. | |
| Iglesia de Éfeso | El texto citaba la fecha de la peregrinación de Egeria solo de forma implícita, dentro de la frase general de que «Éfeso atraía peregrinos sobre todo a la tumba de Juan en la Colina de Ayasuluk», sin explicar en el propio texto visible que hay dos dataciones distintas. | El texto dice ahora, de forma explícita, que suele decirse que Egeria planeó su visita en la década de 380, la fecha habitual de su diario de viaje conservado, aunque Foss, y más tarde Ladstätter y Magdalino, la sitúan más cerca del año 400; y que, de los dos grupos, solo este segundo sostiene que Egeria llegó realmente a la ciudad, y no solo que se puso en camino. | Karydis (2016, p. 6) y Pülz (2020, p. 120) dan ambos la década de 380; Foss (1979, p. 43) y Ladstätter y Magdalino (2019, p. 257) dan hacia el año 400: dos voces por cada lado, ninguna de ellas aislada. | |
| Iglesia de Éfeso | El texto se limitaba a decir que la iglesia «se fecha habitualmente a comienzos del siglo V, aunque la excavación sugiere que su dedicación a María podría no ser anterior al año 500». | El texto presenta ahora tres posturas, no dos. Cuándo se convirtió exactamente en iglesia es, dice, una de las preguntas más discutidas de la arqueología efesia: la fecha habitual es comienzos del siglo V, las excavaciones sitúan los muros que hoy se conservan no antes del año 500, y la lectura más radical sostiene que allí no se construyó nada hasta después de que el concilio de 431 se hubiera reunido ya en el salón todavía sin convertir. | Andrea Pülz (2020, p. 134), recogiendo la excavación de Stefan Karwiese, defiende la lectura más tardía, pero ella misma duda de que el calendario de siete meses que exige, entre la convocatoria de noviembre de 430 y la apertura del concilio en junio de 431, sea posible. La página dedicada a la Iglesia de María recoge el debate completo entre las tres posturas. | |
| Alrededores de Éfeso | El texto describía la excavación solo como un cementerio de la Antigüedad tardía con una iglesia rupestre, varios cientos de tumbas de los siglos V-VI y numerosas lámparas, dejando suponer que el complejo pertenecía a Teodosio II, el propio emperador de la leyenda. | El texto añade ahora que el propio edificio se data arqueológicamente a finales del siglo IV, bajo Teodosio I, medio siglo antes del milagro que se supone conmemora, con la dedicación a los Siete Durmientes añadida solo en el siglo V. | Werner Jobst (1977, pp. 41 y 52) documenta una moneda de Valentiniano I hallada junto a una de Constantino bajo el mosaico original de la iglesia superior; Volker Michael Strocka (1977, pp. 58-63) data la decoración, de forma independiente, en el mismo período; Ladstätter y Magdalino (2019, p. 261) añaden que el propio santuario de los Siete Durmientes se insertó en un segundo momento dentro del edificio del siglo IV ya existente. | |
| Ciudad antigua | «…un terremoto del siglo III, en el tercer cuarto del siglo, puso fin a su vida como vivienda, y partes del bloque pasaron después a talleres y molinos». | El texto mantiene el terremoto del tercer cuarto del siglo III como el final de su vida como vivienda, pero ahora dice que los excavadores descartan por completo que volviera a habitarse: la ruina pasó a talleres de metal y, en el siglo VII, a molinos de agua. | Sabine Ladstätter documenta, en tres volúmenes de excavación distintos (2016, p. 265; 2020, pp. 300-302; y Ladstätter y Magdalino, 2019, p. 40), que para esta casa el uso residencial en la Antigüedad tardía queda completamente excluido. Los apartamentos tardoantiguos que describe Foss corresponden a la Casa de la Ladera 1, un edificio distinto, y no deben confundirse con este. | |
| Basílica de San Juan | «El arqueólogo griego Georgios Soteríu excavó aquí en 1920-21, durante la ocupación griega, y el Instituto Arqueológico Austríaco excavó de 1926 a 1931, con los resultados publicados por Hans Hörmann en 1951…». | El texto corrige ahora dos fechas que estaban cada una desviadas en un año. Georgios Soteríu empezó a excavar aquí en 1921, no en 1920, y abandonó el trabajo al año siguiente; su propio informe se publicó en el Deltion de la Sociedad Arqueológica de Atenas para 1921-22. Al Instituto Arqueológico Austríaco suele atribuírsele el período 1926-1931, pero 1926 es el año en que los austríacos reanudaron su trabajo de campo en Éfeso en conjunto: el trabajo en la propia iglesia se extendió desde el otoño de 1927 hasta 1931. | El propio informe de excavación de Hans Hörmann (1951, pp. 16 y 275) documenta la secuencia campaña por campaña y cita el informe original de Soteríu; Winfried Elliger (1985, p. 195) confirma de forma independiente el año 1921. | |
| Basílica de San Juan | El texto no decía adónde había ido a parar la placa mal interpretada. | El texto añade ahora un párrafo entero: el sarcófago tallado se desprendió del muro, se adquirió para el duque de Bedford antes de 1828 y hoy se encuentra en Woburn Abbey, en Inglaterra. Un gran fragmento de su base quedó atrás; lo encontraron los excavadores austríacos y lo fotografió Otto Benndorf en 1895, y tanto el fragmento como la fotografía se han perdido desde entonces. | Carola Kintrup (2017, pp. 49-50, 60 y 75) documenta la cadena completa, desde la descripción de 1678 hasta la pérdida del fragmento y la fotografía; Andrea Pülz (2020, p. 124), de forma independiente, sitúa también la placa en Woburn Abbey. | |
| Basílica de San Juan | «…viajeros del siglo XVIII tomaron los relieves por escenas de martirio cristiano. El nombre se quedó». | El texto ya no fija un siglo: los primeros viajeros confundieron, en algún momento, los relieves con escenas de martirio cristiano, y cuándo es también discutido. Andreas Pülz cree que el nombre es moderno, del siglo XIX; Carola Kintrup, en el estudio dedicado a estos sarcófagos, lo atribuye a viajeros de los siglos XVII y XVIII. Lo firme es que los relieves ya estaban en el muro y se describían en 1678, y que Richard Chandler, en el siglo XVIII, los identificó bien, como Aquiles y Patroclo, así que el error nunca fue universal. | Pülz (2010, p. 124) y Kintrup (2017, p. 170) dan cada una un siglo distinto para el mismo error; Hörmann (1951) y Elliger (1985, p. 205) describen la confusión sin fecharla. Los viajeros Spon y Wheler ya habían descrito los relieves en 1678. | |
| Basílica de San Juan | «El Ministerio de Cultura turco da a la iglesia seis cúpulas sobre una planta cruciforme de tres naves, mientras que algunas fuentes en inglés hablan de cinco»: un desacuerdo entre fuentes, sin más explicación. | El texto explica ahora por qué existen las dos cifras, en vez de dejarlas como un simple desacuerdo: según la lectura de Karydis, describen dos momentos distintos del mismo edificio. Procopio comparó la iglesia que vio con la de los Santos Apóstoles de Constantinopla, de cinco cúpulas, pero describía la iglesia intermedia, de hacia el año 520, no el edificio de seis tramos que creó después la nave añadida, que es el que se conserva y el que se cuenta hoy. | Karydis (2016, pp. 18, 22 y 23) documenta las seis cúpulas del edificio en pie, contadas sobre el terreno; la comparación de Procopio con la Iglesia de los Santos Apóstoles se conoce solo a través de la propia cita de Karydis, todavía sin comprobación directa del texto antiguo. | |
| Basílica de San Juan | «Justiniano no construyó sobre un solar vacío. Sustituyó una pequeña iglesia anterior en ruinas… y el nuevo edificio se levantó hacia mediados del siglo VI. Procopio registra la reconstrucción en su tratado sobre las obras de Justiniano. El arqueólogo austríaco Peter Scherrer nombra a Teodora corresponsable de la obra junto a su esposo, y capiteles de la nave todavía llevan los monogramas de Justiniano y la emperatriz»: una sola campaña, terminada según la cuenta tradicional en 565. | El texto mantiene el relato tradicional, atribuido a Peter Scherrer, de una sola campaña, iniciada hacia mediados del siglo VI y terminada en 565, pero añade la lectura de Nikolaos Karydis: al releer los dibujos del excavador Hans Hörmann, defiende dos campañas justinianas, primero una iglesia abovedada, de cinco cúpulas, ya en pie hacia el año 520, y después una nave de dos tramos añadida hacia 548-550, la única parte cuyos capiteles llevan el monograma de Teodora junto al de Justiniano. La prueba está en los muros: los cimientos del brazo occidental tienen dos espesores distintos, algo que una sola campaña no explica. | Karydis (2016, pp. 11, 20, 22 y 24) es una sola voz moderna, citada aquí con reserva; Foss (1979, p. 88), de forma independiente, interpreta los mismos monogramas de la nave como prueba de que esa parte de la iglesia ya existía antes de la muerte de Teodora, en 548, y cita la ordenación de setenta sacerdotes en el atrio de la iglesia, en 541, como corroboración de que el edificio ya se usaba mucho antes de la fecha tradicional de 565. | |
| Errores de las guías | El texto nombraba al arquitecto solo como «un arquitecto de Damasco, Ali ibn Mushaimish». | El texto usa ahora el nombre completo, Ali ibn Mushaimish al-Dimashqi, y aclara que la última parte remite a Damasco; añade además que nombrar al arquitecto es en sí mismo poco habitual en un edificio anatolio del siglo XIV. | Karabacek (1906, recogido en el informe de excavación de 1905, p. 131) y la edición de Bayat, tal como la recogen Ladstätter y Magdalino (2019, pp. 203 y 207), imprimen la forma breve Ali ibn al-Dimashqi; la Enciclopedia del Islam turca da la forma más completa Ali b. Museymes ed-Dimaski. No son formas rivales: al-Dimashqi es el nombre que tomó de su ciudad, y Museymes el patronímico que las dos ediciones europeas dejan fuera. | |
| Alrededores de Éfeso | El texto fechaba la mezquita, sin más precisión, en marzo de 1375. | El texto la fecha ahora con precisión, el 13 de marzo de 1375, la más seguida de dos lecturas del nombre del mes, dañado en la piedra, en la inscripción sobre su puerta occidental; la otra lectura da enero. La fecha del 30 de enero de 1375, que se leía antes en algunas fuentes y no encaja con ninguna de las dos lecturas del mes, se retira. | Ladstätter y Magdalino (2019, p. 207), siguiendo la edición del texto árabe de Bayat, leen shawwal, que equivale al 13 de marzo de 1375; el desciframiento de Karabacek, publicado en 1906 y recogido en el informe de excavación de 1905 (p. 131), lee sha'bán, que da el sábado 13 de enero de 1375, el mismo día de la semana que imprimió el propio Karabacek. Las dos conversiones del calendario hijri son correctas; lo que está en duda es el nombre del mes escrito en la piedra, no el cálculo. | |
| Ciudad antigua | «Sus constructores, Mazeo y Mitrídates, eran libertos: antiguos esclavos de Augusto y de Agripa, respectivamente». | El texto explica ahora que a Mazeo y Mitrídates se los suele presentar como libertos de dos hombres distintos, Mazeo de Augusto y Mitrídates de Agripa, pero que solo la mitad tiene respaldo documental: una lápida llama a Mitrídates liberto de Agripa, mientras que el patrono de Mazeo no aparece en ninguna inscripción, y los propios informes de excavación se contradicen sobre él. | Una lápida hallada cerca del teatro nombra a Mitrídates como liberto de Agripa; el informe de excavación de 1923 da por hecho que Mazeo compartía el mismo rango, mientras que el volumen sobre la Calle de los Curetes (Waldner, 2020, p. 181) llama a los dos libertos de Augusto. La propia inscripción griega de la puerta se dirige a sus antiguos amos sin nombrar a ninguno. | |
| Ciudad antigua | «Las fuentes dan su longitud entre poco más de 500 m y 570 m». | El texto explica ahora que las longitudes publicadas forman dos bandos y no un margen continuo, uno en torno a los 500 m y otro en torno a los 600 m, probablemente porque cada una toma un inicio y un final distintos para la calle. | Unos 600 m dan Winfried Elliger (1985, p. 179), el informe de excavación de 1905 (Instituto Arqueológico Austríaco, p. 64) y Hendrik Dey (2015, p. 91); unos 500 m dan Andrea Pülz (2020, p. 132) y Ladstätter y Magdalino (2019, p. 36). Ninguna de las dos cifras es un error suelto. | |
| Ciudad antigua | «Es casi cuadrada, de unos 111 m de lado, con tres puertas y cerca de un centenar de tiendas, talleres y almacenes tras sus columnatas». | El texto explica ahora que se dan dos medidas y ambas son correctas: el patio interior a las columnatas mide unos 112 m por lado, mientras que el conjunto completo, con los pórticos y el centenar de tiendas detrás, llega a unos 154 m por lado. | Rogers (1991, p. 100) y los informes de excavación de Scherrer y Trinkl (2006, p. 372) y del propio Instituto Arqueológico Austríaco (1923, p. 372) documentan el patio interior en 111,89 por 111,39 m y el complejo cerrado completo en unos 154 m de lado, unos 24.000 m². Nombrar qué cifra es cuál elimina una contradicción que nunca existió. | |
| Ciudad antigua | «Por su lado norte corría la Basílica Stoa, una sala de unos 167 m de largo dedicada en el año 11 d. C. por Gayo Sextilio Polión…»: una sola longitud, dada sin matiz. | El texto sigue dando la dedicación como segura, pero ya no imprime una sola longitud: unos 167 m en las publicaciones habituales, y 195 por 20 m en el levantamiento de Stefan Groh una vez contadas las cámaras salientes de los extremos, probablemente porque las dos cifras miden tramos distintos. | Groh (2008, pp. 23 y 31), todavía sin comprobación directa de página, frente a los c. 167 m habituales de las guías; ninguna fuente comprobada respalda hoy una única cifra cerrada. | |
| Ciudad antigua | «Se encontró en 1904, y en 1929 Josef Keil y Max Theuer abrieron la cámara funeraria y hallaron un esqueleto completo en un sarcófago lleno de agua». | El texto ya no da una sola fecha para cada hecho: dice que la literatura más antigua da 1904 para el despeje del monumento y el volumen de excavación da 1905, y que la cámara funeraria, abierta desde arriba por Max Theuer junto con Josef Keil, aparece en 1929 en unos relatos y en 1926 en otros. | Alice Waldner (2020, p. 89) atribuye el despeje a Rudolf Heberdey en 1905 y sitúa la apertura de la cámara por Theuer en 1926, junto con Hilke Thür; los relatos más antiguos dan 1904 y 1929. El acceso posterior, por el lado sur de la cámara, no se excavó hasta 1982-1983. | |
| Gran Teatro | El texto no nombraba ninguna postura académica discrepante sobre la fecha de inicio, más allá de la cifra popular y sin respaldo de hacia el 300-290 a. C.; la datación de los excavadores, en el segundo cuarto del siglo II a. C., quedaba como la única cifra con algún respaldo académico. | El texto añade ahora dos posturas académicas más. Stefan Karwiese fecharía el teatro construido solo a partir de hacia el 100 a. C., señalando una casa de fuente en la esquina noroeste del edificio de escena como la primera prueba constructiva tangible. Una pequeña fuente en esa misma esquina se ha datado, por criterios estilísticos, hacia el 280 a. C., dentro de la vida de Lisímaco, pero se trata de una construcción secundaria, no del auditorio, y su contexto de hallazgo original quedó alterado por una restauración anterior, así que no reabre la cuestión de quién empezó el teatro. | Karwiese se cita a través de Rogers (2012, p. 344), todavía sin una página propia verificada; la fuente de Strocka aparece en el volumen de Krinzinger y Ruggendorfer (2017, pp. 513 y 515), que la llama «refinado, no resuelto». | |
| Biblioteca de Celso | El texto daba como único relato, ya cerrado, que la sala sin techo sirvió de patio de una casa vecina y que, hacia el 400 d. C., el frente se convirtió en una fuente, con el agua corriendo por los escalones y la fachada en pie usada como telón de fondo. | El texto presenta ahora dos lecturas, no una sola. El informe de excavación de la biblioteca sostiene que la fachada se mantuvo en pie a propósito, como telón de fondo de la fuente; un informe posterior sobre la vecina Casa de la Ladera lee las mismas pruebas de otro modo, con la fachada ya derrumbada hasta su hilada de base en las destrucciones del siglo III, en ruinas una generación larga antes de que se levantara la fuente delante de ella. Ninguna se elige: resolverlo exige mirar los propios bloques de la fachada, no solo los informes de excavación. | Josef Keil (1953, pp. 80 y 83) sostiene la fachada en pie; Elisabeth Rathmayr (2016, p. 6) sostiene la fachada ya derrumbada. Las dos lecturas se citan con reserva mientras no se compruebe cuál describe de verdad la piedra. | |
| Biblioteca de Celso | Las guías, y esta misma página hasta ahora, interpretaban la base de Ennoia como la de un posible donante que pagó una reparación posterior. | El texto dice ahora que esa lectura se quedaba corta frente a lo que encuentran dos estudios independientes: un honor ya existente que se traspasó, no uno que se añadió. Josef Keil, quien publicó la excavación, lee a Filipo como el arquitecto que dirigió la posterior conversión en fuente, recompensado con una estatua vuelta a dedicar en su propio nombre; James Harrison lee la misma inscripción como una apropiación más sencilla, la dedicatoria original de Celso para Ennoia retirada para dejar sitio a la de Filipo. Quién fue Filipo sigue abierto; que la base se reetiquetara, no. | Josef Keil (1953, pp. 71 y 83) y Harrison, en Harrison y Welborn, ed. (2018, p. 21): dos lecturas independientes que coinciden en el reaprovechamiento de la base. Una inscripción cercana, en la que cierto Demeas sustituyó una Artemisa por una cruz, se fecha hacia el 435 d. C. por la forma de sus letras y ofrece un punto de referencia paleográfico aproximado. | |
| Ciudad antigua | El texto explicaba que su nombre antiguo era probablemente Embolos, que el viejo significado de «la cuña» se discutía, que Foss rechazaba esa etimología, y remitía a la página de la Calle de los Curetes para el argumento completo. | El texto ya no remite la explicación a otra página: dice directamente que Embolos era la palabra corriente en la Antigüedad tardía para una calle porticada, no «la cuña» de las guías, y que el nombre moderno viene de las listas de sacerdotes Curetes reaprovechadas en su trazado. | Clive Foss (1979, p. 66) atribuye la etimología de «la cuña» a Hermann Vetters y la rechaza: embolos designaba sin más una calle porticada, y se usaba también para otras calles de la ciudad. | |
| Ciudad antigua | «En época romana tardía, su extremo curvo oriental, de unos 50 por 42 m, se cerró para formar una arena de gladiadores y espectáculos de fieras»: un solo edificio, sin más lectura. | El texto conserva la descripción habitual, un extremo cerrado en época romana tardía para formar una arena de gladiadores y espectáculos de fieras, y añade una lectura más precisa: Stefan Groh describe la misma obra como un pequeño anfiteatro insertado en la curva oriental, con una grada de unos 40 por 50 metros, que acortaba la pista de unos 232 metros a 184. Llamarlo arena o anfiteatro es una cuestión de palabras, no dos edificios distintos. | Groh (2008) sitúa el anfiteatro insertado dentro de un patrón conocido en el oriente griego, donde este tipo de edificios se construyó tarde y casi siempre sobre estadios que ya habían perdido su uso original, como en Afrodisias. | |
| Ciudad antigua | El texto no decía nada sobre la sala del frente oriental del edificio, donde se alzaba la estatua de Antonino Pío. | El texto añade ahora que esa estatua se alzaba en la sala de mármol del frente oriental. Esa sala se llama Kaisersaal, «sala del emperador», desde los años veinte del siglo pasado, nombre que acuñó el propio Josef Keil y que nunca le gustó; el informe de excavación prefiere llamarla Marmorsaal, «sala de mármol», por los nueve paneles de mármol decorado de su suelo. | El estudio de Steskal y La Torre no encuentra ninguna inscripción, relieve, retrato imperial ni orificio de fijación que ligue la sala al culto al emperador, y pone en duda que el bloque con nicho que Keil leyó como un altar perteneciera de verdad a su mobiliario original. | |
| Ciudad antigua | «Se discute en las fuentes si estaba dedicado a Artemisa o a Afrodita, junto con Antonino Pío». | El texto resuelve ahora la duda: su dedicación se había transmitido de dos formas, a Artemisa y a Afrodita, pero la propia inscripción del edificio zanja la cuestión, la diosa es Artemisa, junto a Antonino Pío. | Steskal y La Torre (2008), con las inscripciones IvE 431 y 438, que fijan además la dedicación en 147-149 d. C.; Afrodita era un error de guía. | |
| Ciudad antigua | «Una vez dragada la dársena bajo la ciudad, el avance del delta obligó a los romanos a abrir un largo canal hacia el oeste para llegar a mar abierto. La propia dársena sobrevive como un pequeño lago pantanoso»: se daba a entender que el puerto se había perdido ya en la Antigüedad tardía. | El texto añade ahora que la dársena nunca fue profunda, y que no se perdió en una sola generación: dragada una y otra vez, y ya solo para embarcaciones pequeñas, siguió en uso hasta los siglos XI o XII, y hoy sobrevive como una laguna pantanosa. | Ladstätter y Magdalino (2019, p. 122) documentan un uso intensivo hasta comienzos del siglo VII y un muro de contención posterior, sin abandono antes de los siglos XI o XII, momento en el que el fondeadero principal ya se había trasladado a la bahía de Pamucak. | |
| Templo de Adriano | «Generaciones posteriores llamaron a esas termas por Escolástica, la mujer cristiana que pagó su renovación en el siglo IV o V»: un solo tramo, sin matices, dado por seguro. | El texto sitúa la obra de Escolástica, sin precisión, entre los siglos IV y V, y muestra ahora que esa fórmula esconde un desacuerdo real de más de un siglo: Peter Scherrer la data hacia el año 400, Martin Steskal defiende la primera mitad del siglo VI, y Alice Waldner liga la renovación al mismo programa de comienzos del siglo VI que trasladó las columnas inscritas de las Curetes desde el Pritaneo hasta la calle. Ursula Quatember sostiene que ninguna lectura puede probarse con lo que hoy se conoce. La inscripción que nombra a Escolástica no está en duda; solo su fecha lo está. | Quatember (2017, p. 130) presenta el desacuerdo entre Scherrer y Steskal sin decidirse por ninguno; la misma autora (p. 125) documenta que el edificio se llamó primero Termas de las Curetes, luego Termas de Escolástica, y solo se identificó como Baños de Vario en 1978, a partir de una inscripción publicada entonces. | |
| Ciudad antigua | «Tenía capacidad para unas 1.400 personas, o 1.500 según algunos relatos». | Contar las filas que se conservan da un edificio mayor: quince filas en cinco cuñas en la parte baja, diez filas en diez secciones en la parte alta, dentro de un muro de contención de unos 47 metros, más de 1.600 asientos, frente a los 1.400 o 1.500 que daban las enciclopedias. | Lionel Bier (2011, p. 48) es la fuente del recuento por filas; las cifras de 1.400 y 1.500 procedían de estimaciones de enciclopedia. | |
| Ciudad antigua | «Se construyó hacia el 150 d. C. por Publio Vedio Antonino y probablemente tenía techo». | A Publio Vedio Antonino se lo ha llamado durante años su fundador, hacia el 150 d. C.; el texto explica ahora que una carta inscrita, hallada bajo el revestimiento de mármol que él pagó, demuestra que ya había una casa del consejo en pie hacia el 128-129 d. C., así que su donación fue una reconstrucción, no una fundación. | Lionel Bier (2011) documenta la carta inscrita bajo el propio revestimiento de Vedio; la propuesta rival de Stefan Groh, que sitúa todo el edificio hacia el 11 a. C., se apoya en prospección y no en el edificio mismo, y no se sigue aquí. | |
| Ciudad antigua | «Se repararon en el siglo IV; el nombre popular, Termas de Constantino, y su atribución a un emperador concreto no son fiables». | El texto ya no descarta el nombre popular como poco fiable, lo explica. Las guías llaman a la reconstrucción tardía las Termas de Constantino, y esa atribución se sostiene en cuanto se pone al emperador correcto: la obra se hizo bajo Constancio II, a cargo de Lucio Celio Montio, procónsul de Asia, y el conjunto tomó el nombre de Thermae Constantianae. El nombre popular deforma «Constancio»; no es un error sobre Constantino. | Regina Hanslmayr (2016, p. 19) y, por separado, Steskal y La Torre (2008, p. 2) documentan la obra bajo Constancio II; Clive Foss ya lo había leído en las inscripciones IvE 1314 y 1315. | |
| Biblioteca de Celso | El propio monumento se databa en época antonina, mediados del siglo II d. C.; las lecturas más antiguas lo vinculaban en concreto a la guerra párdica de Lucio Vero, del 161 al 166. | El texto sigue citando el vínculo tradicional con la guerra párdica de Lucio Vero, en la década de 160, pero añade la propuesta de Alice Landskron: el año 138 d. C. El friso, sostiene ella, no muestra campaña parta identificable, y la placa con cuatro emperadores que lo acompaña, Adriano, Antonino Pío, Marco Aurelio y un Lucio Vero todavía niño, reunidos en un sacrificio, solo puede corresponder al arreglo sucesorio de comienzos de ese año, porque Vero no tuvo retrato propio antes del 161. Una cabeza barbada, leída como un Lucio Vero póstumo y velado, resulta, examinada de nuevo, no llevar velo alguno. | Landskron (2008, pp. 62-70) es una sola voz especialista, citada aquí por su nombre y con la debida reserva; una lectura anterior e independiente, la de Lionel Bier, ya había situado el monumento a comienzos de la década de 140. | |
| Templo de Artemisa | «El equipo austríaco de Franz Miltner las encontró en 1956 en el Pritaneo, el ayuntamiento de la ciudad: la Artemisa Colosal o Gran Artemisa, la Bella Artemisa y una más pequeña»: una sola fecha para dos hallazgos distintos, y las tres estatuas dadas por simple enumeración. | El texto separa ahora los dos hallazgos: el equipo austríaco encontró el Pritaneo en septiembre de 1955; las estatuas salieron un año después, en una quincena entre el 18 de septiembre y el 3 de octubre de 1956, primero la Bella Artemisa, luego una figura más pequeña y por último la Gran Artemisa o Artemisa Colosal. El texto ya no fija un número: dice que las fuentes hablan de dos, tres o cuatro estatuas, según se cuente o no el fragmento de una duplicada. | Steskal (2008, p. 364) documenta la ventana exacta del 18 de septiembre al 3 de octubre de 1956, con los números de inventario del museo de Selçuk; la propia excavación del Pritaneo se remonta a septiembre de 1955. El recuento de estatuas sigue realmente discutido: la Wikipedia alemana da tres, otra fuente da dos y Rogers (2012, p. 180) da cuatro. | |
| Ciudad antigua | El texto decía: «el edificio que se ve hoy es augusteo, se renovó en época severa y ya estaba derribado hacia el año 400»; y, sobre las termas de Vario, que piezas del Pritaneo demolido se habían incorporado a ellas, prueba de que el edificio ya había caído a finales del siglo IV. | El texto dice ahora que Franz Miltner, quien excavó el edificio, creía que los cristianos lo habían derribado por celo religioso; el reestudio dedicado al caso no encuentra ninguna señal de demolición deliberada, ni quemado ni piezas rotas a propósito, solo el daño de los terremotos de hacia 358-368 d. C. que nunca se reparó. La frase sobre las termas de Vario, que dependía de esa fecha de demolición ya superada, se retira. | Martin Steskal (2010) no halla rastro de destrucción deliberada y atribuye la ruina a la serie de terremotos de hacia 358-368; el saqueo sistemático de la piedra no empieza hasta la primera mitad del siglo VI, y una moneda muestra actividad en el lugar hasta el último cuarto del siglo VIII. | |
| Historia | «Las excavaciones austríacas al sur de la Iglesia de María encontraron gente viviendo allí hasta el siglo XII, después sobre todo agricultura, y los últimos indicios de actividad datan del siglo XIV». | El texto corrige dos fechas, una corta y otra larga: ni la ciudad quedó abandonada hacia los siglos IX o X, como se decía durante mucho tiempo, ni siguió habitada hasta el siglo XII, como decía esta misma página. Seguía habitada y en peregrinación cristiana activa durante el siglo XI, con el santuario de la Iglesia de María reconstruido como templón en ese mismo siglo. Solo después se agotan los hallazgos, y lo que queda son círculos de piedra seca, corrales o bordes de huerto, sin prueba de asentamiento permanente, aunque los enterramientos junto a la iglesia siguieron hasta el siglo XIV. | Ladstätter y Magdalino (2019, pp. 61 y 63) y, sobre los enterramientos, Degasperi (2013, p. 97): dos estudios independientes sitúan el final de la ocupación en el siglo XI, no en el XII ni en el IX-X. | |
| Templo de Adriano | «Delante del pórtico hay cuatro bases con inscripciones. Sostenían estatuas de la Primera Tetrarquía, los cuatro emperadores que gobernaron juntos: Diocleciano, Maximiano, Constancio Cloro y Galerio. La estatua de Maximiano se sustituyó después por una del padre de Teodosio I»: las cuatro se contaban como una sola donación conjunta. | El texto matiza el número y nombra a los donantes: las cuatro estatuas de la fachada no llegaron juntas ni forman una sola donación. Junio Tiberiano, procónsul de Asia, dio entre 293 y 303 las bases de tres tetrarcas, Galerio, Diocleciano y Constancio I, de oeste a este. Ante la columna occidental hubo aparte una estatua de Maximiano, sustituida entre 379 y 387, tras condenarse su memoria, por otra del padre de Teodosio I, obra del procónsul Numio Emiliano Dexter. El «Constantino» de algunas guías viene de un desliz del diario de campo de 1957; el estudio arquitectónico lo identifica como Constancio I. | Quatember (2017, pp. 84-85) documenta las tres bases de Tiberiano y la sustitución de Maximiano por Teodosio bajo Dexter, con las inscripciones IvE 305 y 306; Foss (1979, p. 30) corrobora la dedicatoria a Teodosio. El mismo volumen (p. 378) reproduce la anotación de 1957 con el nombre «Constantino» e identifica a la figura como Constancio I. Si la base de Maximiano formaba parte de la misma donación o fue un encargo aparte no queda resuelto. | |
| Templo de Adriano | El friso tallado del interior del pórtico se presentaba como ajeno al edificio: «no es de época adrianea, se talló en el siglo III o IV, y algunas de sus placas probablemente vinieron de otro monumento, reutilizadas aquí tras un terremoto del siglo IV». | El texto sigue ahora la monografía que cita para el edificio: el análisis de Ursula Quatember mostró que la esquina noreste del pórtico nunca se alteró, así que los bloques del relieve encajados en ella nunca se levantaron. El friso pertenece, por tanto, al edificio mismo, al primer cuarto del siglo II d. C.; solo el lado occidental del pórtico se derrumbó y se reconstruyó en el siglo IV. Se conserva la lectura de las escenas de Robert Fleischer, de 1967; se retira solo su fecha, la de Franz Miltner y la alternativa tetrárquica de Beat Brenk. | Quatember (2017, pp. 82 y 105-111); Peter Scherrer llega por separado a la misma conclusión comparando la obra con el Arco de Tito, el de Trajano en Benevento y el Hadrianeum de Roma. La identidad de la cuarta figura del friso queda abierta de nuevo: la lectura de Miltner, que veía en ella al padre de Teodosio I, no puede sostenerse si los bloques son originales del edificio, y Scherrer propone en su lugar que se incorporara a Trajano, recién fallecido, junto a Dioniso y Cibeles, sin que ningún nombre esté cerrado. | |
| Ciudad antigua | «Hacia 614-616 grandes partes de la ciudad se destruyeron probablemente de nuevo, y la muralla construida después encerraba menos de la mitad de la antigua ciudad»: una fecha tomada sin más de las crónicas. | El texto sigue citando 614 o 616, la fecha habitual, atribuida a la guerra persa, con un terremoto como alternativa, pero añade que las monedas son más precisas que las crónicas: sitúan capas de destrucción por toda la ciudad hacia 610-616, algunas ya en los años 620. La causa sigue abierta, igual que si fue una catástrofe única o varias. Sobre la muralla, el texto ya puede fechar: estaba en pie hacia 609-610 y encerraba menos de la mitad de la antigua ciudad. | Peter Scherrer (2007, p. 339) encuentra que casi todo contexto urbano conocido termina en una capa de destrucción con monedas de Focas o de los primeros años de Heraclio; el volumen de Scherrer y Trinkl sobre el Ágora Comercial (2006, p. 54) documenta la misma ruptura desde la Puerta de Magnesia hasta el mercado. Krinzinger y Ruggendorfer (2017, p. 119) fechan la muralla antes de 609-610, a partir de aclamaciones imperiales grabadas en la puerta al oeste del teatro. Ladstätter y Magdalino (2019, p. 37) dudan, además, de que fuera un único suceso. | |
| Templo de Artemisa | «Los especialistas modernos rechazan esa lectura o la dan por no probada, y ofrecen en su lugar adornos colgados de la estatua de madera, escrotos de toros sacrificados, huevos, colgantes de ámbar o simplemente insignias, sin que ninguna haya logrado un acuerdo general»: la discusión quedaba resumida sin nombres. | El texto nombra ahora a quienes sostienen cada postura. La propuesta más conocida, de Gerhard Seiterle, de que son escrotos de toros sacrificados, la recoge con seriedad Dieter Knibbe y se inclina por ella Guy MacLean Rogers, mientras que Rick Strelan la rechaza porque la comparación descansa en un relato sobre una diosa completamente distinta, venerada en Autun, y Lynn LiDonnici la considera poco fundamentada. Se añade además una alternativa que faltaba: la del propio Strelan, para quien esas formas recuerdan el tronco de una palmera datilera bajo sus hojas. | Strelan (1996, p. 89) documenta el rechazo a Seiterle y propone la lectura de la palmera; Knibbe, en Koester, ed. (1995, p. 142), y Rogers (2012, p. 357) son las dos voces que se inclinan por la lectura de Seiterle. Ningún autor antiguo describe estos objetos, la objeción original al propio Seiterle, así que la cuestión sigue abierta. | |
| Casas de la Ladera | «Las casas nunca se reconstruyeron como residencias de lujo, y los desastres de ese siglo pusieron fin al apogeo imperial de la ciudad», presentado como un punto de inflexión ya cerrado en la historia de Éfeso. | El texto mantiene que las casas nunca se reconstruyeron como residencias de lujo, pero ya no da por cerrada la segunda mitad de la frase: si esa cadena de desastres puso fin de verdad al apogeo imperial de la ciudad es algo que los historiadores discuten, como recoge con más detalle la historia de Éfeso. | L. Michael White, en Koester, ed. (1995, p. 29), sostiene que Éfeso superó la transición de los siglos III y IV que otras ciudades orientales no sobrevivieron, y un volumen de Forschungen in Ephesos (18.1, p. 323) describe una metrópolis activa ya a finales del siglo IV, con la vida urbana concentrada en torno al gimnasio del puerto. Lo que terminó en el siglo III fue una forma concreta de ostentación aristocrática, no la ciudad misma. | |
| Historia | El daño del siglo III se contaba como una sola secuencia continua: terremoto bajo Galieno, incursiones godas, destrucción de la Casa de la Ladera 2 en el tercer cuarto del siglo. | El texto añade ahora una duda: si todo esto fue en realidad una sola catástrofe es una pregunta más reciente. Sabine Ladstätter encuentra unos cincuenta años de diferencia entre la destrucción a lo largo de la Calle de los Curetes y la ocurrida al sur de la Iglesia de María, y prefiere hablar de varios episodios antes que de un único año de ruina. Ninguna fecha cambia. | Peter Scherrer (2007, p. 339) documenta el terremoto bajo Galieno y las incursiones piratas germánicas que lo siguieron; Ladstätter y Magdalino (2019, p. 37) plantean la duda sobre una única gran catástrofe. No debe confundirse con la destrucción posterior, ya de época heraclia, que es un episodio distinto. | |
| ¿Dónde está Éfeso? | La tradición databa ese asentamiento en el siglo XI o X a. C., y la cerámica griega más antigua hallada en el sitio se decía perteneciente al siglo XI tardío, sin más precisión. | Las fechas se mantienen, pero el texto precisa ahora de dónde viene esa cerámica: procede de las terrazas del santuario bajo el Artemisión, no de una ciudad localizada, porque todavía no ha aparecido ningún asentamiento de esa fecha. | Winfried Elliger (1985, pp. 18 y 20) sitúa la gran ola de migración jonia entre 1100 y 800 a. C., una franja más amplia que «siglo XI-X», y señala que en su día no existía en el propio Éfeso ningún hallazgo jonio temprano, por lo que argumentaba a partir de la antigua Esmirna; Peter Scherrer (2007, p. 327) confirma que la cerámica del lado costero no empieza hasta mediados del siglo VIII a. C. Un volumen sobre los bronces del Artemisión documenta, en cambio, una capa protogeométrica de relleno en el propio santuario. | |
| Historia | La pregunta sobre la capitalidad se dejaba sin resolver y sin nombrar a nadie: «si fue formalmente la capital… se discute». | El texto conserva la duda, pero nombra ahora a quienes sostienen la versión llana: Winfried Elliger, para quien Éfeso sustituyó a Pérgamo bajo Augusto, y Fredrick Long, que sitúa el cambio en 29 a. C. Y explica por qué se mantiene el matiz: la provincia no tenía una capital en sentido moderno, el gobernador recorría un circuito de ciudades con tribunal, y la ley, según Ulpiano, solo exigía que desembarcara en Éfeso. «La primera y mayor metrópolis de Asia», título que la propia ciudad usaba en sus inscripciones, era un honor cívico, no un rango administrativo. | Elliger (1985, p. 61) y Long, citado por Harrison y Welborn (2018, p. 200), dan la versión llana; en sentido contrario, Rogers (2012, p. 350) cita a Ulpiano, Digesto 1.16.4.5-6, sobre la obligación legal de desembarcar en Éfeso, y un volumen de Forschungen in Ephesos (2.1, p. 379) recoge el propio título cívico de la ciudad en sus inscripciones. | |
| Historia | El texto afirmaba como un hecho: «También destruyó las cercanas ciudades de Lébedos y Colofón y trasladó a su gente a la nueva Éfeso». | La afirmación se atribuye ahora a Pausanias, y se matiza: ambas ciudades siguieron existiendo después. Un oficial del propio Lisímaco aseguró Colofón pocos años más tarde, y los colofonios aparecen en Éfeso como una división con nombre propio dentro del cuerpo de ciudadanos, no como refugiados de una ciudad arrasada. El traslado forzoso de población es creíble; la destrucción total de las dos ciudades no lo es. | Winfried Elliger (1985, p. 48) llama exagerada la afirmación de Pausanias; Guy MacLean Rogers la relata sin darla por buena, tanto en 1991 (p. 99) como en 2012 (p. 67), y en otro pasaje del mismo libro (2012, pp. 43 y 344) documenta que Prepelao, oficial de Lisímaco, aseguró Colofón en 302 a. C. y que colonos de Lébedos formaron una de las tribus ciudadanas de Éfeso. El propio pasaje de Pausanias (1.9.7 y 7.3.4-5) queda pendiente de comprobación directa. | |
| Ciudad antigua | El texto decía: «Los trabajos de campo se detuvieron durante las dos guerras mundiales, se reanudaron en 1926 y volvieron a las campañas anuales bajo Franz Miltner en 1956». | El texto añade ahora una fecha que antes faltaba: «con Franz Miltner como director desde 1954, volvieron a las campañas anuales en 1956». No hay contradicción entre 1954 y 1956, son dos datos distintos: Miltner asumió la dirección de la excavación austríaca en 1954, y las campañas anuales, interrumpidas desde hacía diecinueve años, se retomaron en 1956, dos años después. | La propia reseña histórica de investigación del Instituto Arqueológico Austríaco documenta la secuencia completa: interrumpida más de una década por la Primera Guerra Mundial, reanudada en 1926 en los complejos termales y los monumentos cristianos, detenida de nuevo por la Segunda Guerra Mundial, y de vuelta al trabajo anual en 1956. Ladstätter y Magdalino (2019, p. 15) sitúan a Miltner como director desde 1954 hasta su muerte, el 23 de julio de 1959. | |
| Historia | «Creso tomó Éfeso hacia el 560 a. C.» se contaba como una conquista llana, sin matizar lo que de verdad dicen las fuentes. | El relato sigue ahora a Heródoto, el más completo: los efesios fueron los primeros griegos que atacó Creso, y al final de la campaña los griegos de Asia pagaban tributo. A partir de ahí los modernos difieren: Winfried Elliger entiende que la ciudad quedó libre bajo tributo, con su gobernante impopular, Píndaro, enviado al exilio; Guy MacLean Rogers habla de una expulsión sin más; Christine Thomas sostiene que Creso perdonó la ciudad por completo. Ningún autor antiguo da un año: «hacia 560 a. C.» es la fecha en que Creso subió al trono, no la de una conquista datada. | Heródoto (1.26-27) sostiene el ataque y el tributo posterior; sobre esa misma base, Elliger (1985, p. 31), Rogers (2012, p. 31) y Christine Thomas, en Koester, ed. (1995, p. 99), leen la campaña de tres formas distintas, que discrepan en el trato dado a la ciudad, no en el resultado. | |
| Historia | «Tras aplastarse la revuelta de Aristónico, la provincia de Asia se organizó en 129 a. C.», y la ficha resumen decía lo mismo: «organizada en 129 a. C.». | El texto sigue citando 129 a. C., la fecha habitual en los manuales, pero añade que dos especialistas dan 126: Steven Friesen escribe que Asia se convirtió formalmente en provincia ese año, y Guy MacLean Rogers sitúa en esa fecha la organización completada por M'. Aquilio, que dividió la provincia en distritos judiciales con Éfeso entre los centros de justicia originales. La forma más honesta, dice ahora el texto, es que Asia se constituyó después de 129 a. C. y quedó organizada hacia 126; la ficha resumen pasa a decir «129-126 a. C.». | Friesen (1993, p. 3) y Rogers (1991, p. 3) documentan el 126 a. C. de manera independiente; las fuentes que dan 129 a. C. son de referencia general. La comprobación epigráfica directa, sobre cuándo entró en vigor la ley provincial de Aquilio, sigue sin completarse, de modo que el texto ofrece el margen entre ambas fechas y no un veredicto. | |
| Templo de Adriano | «Probablemente regresó en 128 o 129, y Éfeso lo honró como fundador» se afirmaba sin matices, dentro de un párrafo que contaba las visitas de Adriano como la cumbre de la fortuna romana de la ciudad. | El texto mantiene las visitas del emperador y los honores de fundador, pero ya no da por buena sin más la lectura tradicional. Alice Landskron sostiene que la relación fue en realidad fría: Pérgamo y Esmirna se llevaron mucha más atención y dinero de Adriano, y el auge constructivo real corresponde a Antonino Pío, no a él. El texto presenta esa lectura como la tesis de una autora, remitida a la historia de Éfeso junto con las pruebas que apuntan en sentido contrario. | Landskron (2008, p. 76) es una sola voz: el archivo conserva su estudio bajo dos referencias que resultan ser el mismo documento. En sentido contrario, L. Michael White, en Koester, ed. (1995, p. 54), fecha el repunte de la actividad constructiva precisamente bajo Trajano y Adriano, y Sokolicek, Schulz y Steskal (2025, p. 47) documentan que, hacia el año 129, el propio Adriano permitió a la ciudad comprar grano egipcio y que la carta de agradecimiento de los efesios menciona además la limpieza del puerto y el desvío del Caístro. | |
| Historia | El párrafo sobre Androclo llamaba al Koressos «Monte Koressos», como si fuera una de las dos colinas de la ciudad. | El texto dice ahora solo «las laderas del Koressos», sin llamarlo monte: era un barrio de la ciudad, con su propio puerto y una puerta, situado al otro lado de la bahía, cerca del actual Estadio romano, y no ninguna de las dos colinas que hoy dominan el yacimiento. | Josef Keil, en 1923, mostró que una inscripción sitúa una calle «en Koressos» entre el Estadio y el Artemisión, y que el único Monte Koressos nombrado por un texto antiguo, en Diodoro, queda a cuarenta estadios de distancia; Peter Scherrer (2007, p. 327) llega por separado a la misma conclusión y señala que la distancia entre ese barrio y el santuario son los siete estadios que da Heródoto para la cuerda con la que los efesios consagraron su ciudad a Artemisa. | |
| Historia | La anécdota de Estrabón sobre el bloqueo de los desagües se contaba como relato directo, y aparte, como «un motivo más práctico» y rival, se ofrecía el cegamiento detectado por la geoarqueología: dos explicaciones que competían entre sí. | Se mantiene la anécdota de Estrabón: Lisímaco esperó un aguacero fuerte, bloqueó los desagües e inundó la ciudad vieja hasta que sus habitantes se alegraron de marcharse. Ya no aparece como explicación rival, sino como versión hostil de un hecho real: los desagües se atascaban porque el mar en ascenso bloqueaba su salida. Peter Scherrer, siguiendo a Dieter Knibbe, y el equipo de John Kraft llegan por separado a la misma conclusión desde los sedimentos del delta, y descartan que el traslado respondiera a la vanidad de nombrar la ciudad en honor de Arsínoe, esposa de Lisímaco. | Scherrer (2007, pp. 344-345), siguiendo a Dieter Knibbe (en Koester, ed., 1995), y Kraft, Brückner, Kayan y Engelmann (2007, p. 135), por vías independientes: dos voces modernas sustituyen un motivo que hasta ahora se apoyaba solo en la palabra de Estrabón, escrita unos trescientos años después del hecho y con un tono hostil a Lisímaco. | |
| Historia | El texto atribuía el traslado de la población bajo Creso únicamente a un cálculo político lidio, siguiendo a Estrabón, sin ofrecer ninguna causa más allá de eso. | El texto conserva a Estrabón, la única fuente antigua, y añade, atribuida, la lectura ambiental de Peter Scherrer: los puertos dispersos de la bahía habían dejado de funcionar por la subida del mar, así que el traslado de Creso fue tan práctico como político, y sus regalos al templo dieron a una población mezclada de griegos, lidios y carios algo en común. Una precisión del informe de excavación del Ágora Comercial añade que los enterramientos siguieron apareciendo después en varios de los antiguos emplazamientos, señal de que el traslado no fue tan completo como sugiere la palabra «sinecismo». | Scherrer (2007, p. 340) documenta la causa ambiental; Stefan Groh, en el informe de excavación del Ágora Comercial que firman Scherrer y Trinkl (2006, p. 267), matiza que persisten enterramientos posteriores en emplazamientos antiguos. Es una sola voz para la causa, citada con la debida reserva. | |
| Historia | El texto no distinguía dos fases distintas de la línea de costa: la subida del mar y el avance del delta se contaban como si fueran el mismo proceso continuo, arrastrando la ciudad hacia el oeste durante siete mil años sin pausa. | El texto distingue ahora dos fases. Durante la época arcaica y helenística el mar estaba subiendo, no retirándose, y anegaba muelles y desagües; el avance del delta que empujó la costa hacia el oeste no empieza hasta época romana. La lectura se atribuye a Peter Scherrer, que trabaja a partir de la geoarqueología de John Kraft y su equipo, y precisa que el primer cegamiento venía de arroyos bajados de las colinas del sur, no del propio río Caístro. | Scherrer (2007, pp. 340 y 345), a partir de la geoarqueología de Kraft, Brückner, Kayan y Engelmann (2007, p. 135): dos procesos distintos donde antes se contaba uno solo continuado durante siete mil años. | |
| Templo de Artemisa | La página descartaba el episodio sin matices: decía que la idea, muy extendida, de que los cristianos destruyeron el Templo de Artemisa en el año 401 «no cuenta con buen respaldo», y que la versión que responsabiliza a Juan Crisóstomo, por instigación de Cirilo de Alejandría, apenas tenía pruebas. | El texto trata ahora el episodio como una discusión real, no como un mito descartable. Tres historiadores, Clive Foss, Vasiliki Limberis y Guy MacLean Rogers, sí aceptan que la visita de Juan Crisóstomo en 401 puso fin al culto, y testigos casi contemporáneos ya daban ese final por hecho. Pero ninguno describe una demolición: el edificio llevaba en ruinas desde el ataque godo de la década de 260, así que lo más probable es que el año 401 marque el fin del culto, no la caída del propio templo. | Foss (1979, p. 86), Limberis (en Koester, ed., 1995, p. 334) y Rogers (2012, p. 253) documentan, cada uno por su lado, que el culto siguió activo hasta la visita de Crisóstomo. Los textos antiguos hablan de «despojo», no de derribo: Paladio, que narra esa visita con detalle (Diálogo 14-15), describe un sínodo y seis obispos depuestos sin mencionar el templo; el lenguaje de vencerla o derribarla aparece después, en Cirilo de Alejandría y Proclo de Constantinopla, y ya lo daban por supuesto Prudencio, hacia 402, y Paulino de Nola, en 405. |